lunes, 18 de octubre de 2010

Filatelia turística: el Taj Mahal

Por Juan Hernández Machado (Prensa Latina *)

La Habana, (PL) Dentro de las divisiones del turismo cultural se encuentra el Turismo Monumental. Está conceptuado como la visita y admiración de complejos histórico-culturales que alcanzaron su celebridad por diferentes razones.

  Este es el caso del Taj Mahal, considerado como una de las maravillas del mundo moderno.

Esta majestuosa edificación nace de una historia de amor que data de 1612, cuando el entonces príncipe Sha Jahan, heredero del Gran Imperio Mongol, contrae nupcias, como segunda esposa, con la joven persa musulmana Mumtaz Mahal.

Jahan se convirtió en Emperador y ese matrimonio iba por su aniversario 19, rodeado de un gran amor según cuentan historiadores de la época, cuando la bella Mumtaz fallece luego de dar a luz una niña.

El deceso ocurrió en Berhanpur, donde Mumtaz acompañaba a su esposo que estaba sofocando una rebelión.

Entre los pedidos que le hiciera Mumtaz antes de morir, el Emperador debía construir su tumba y para ello, luego de una semana de completo aislamiento y meditación, ordenó todas las medidas correspondientes al luto, incluyendo prohibir que sus súbditos sonrieran.

Seguidamente anunció su decisión de cumplir la solicitud de la mujer amada y definió que la tumba para Mumtaz sería la más hermosa del mundo y quedaría como testimonio de un amor eterno.

Así fue como se comenzaría la construcción del Taj Mahal, en la ciudad de Agra, Estado indio de Uttar Pradesh, a unos 200 kilómetros al Sureste de Nueva Delhi.

Agra fue la capital del gran imperio Mogol, que durara desde 1526 hasta 1857 y fue fundada por Babur, descendiente del gran Gengis Khan, luego de conquistar el Norte de la India.

La construcción de este mausoleo individual duró 22 años, terminándose en 1638 y en ella se emplearon más de 20 mil trabajadores. Su costo fue de 32 millones de rupias.

El maestro de esta colosal obra fue Ustad â��Isa, renombrado arquitecto islámico de la época.

La principal belleza del Taj Mahal se muestra particularmente al amanecer y atardecer, así como en mañanas de niebla, cuando se puede apreciar desde el río Jamuna como si el monumento estuviera suspendido en el aire.

Es una elegía de mármol a la memoria de Mumtaz Mahal, cuyos restos se ubicaron en la cámara baja.

Erigido sobre una plataforma cuadrada de 186 pies con sus cuatro columnas truncadas, forma un octágono desigual.

En su arquitectura se utilizó el concepto de que cada elemento tenga su propia identidad y se integre, además, perfectamente con la estructura principal.

Tiene una cúpula central de 58 pies (17,68 metros) de diámetro y una altura de 213 pies (64.92 metros), flanqueado por cuatro cámaras con sus domos más pequeños.

Toda la edificación está decorada con flores y estilizadas caligrafías en las cuales se usaron piedras preciosas, como el ágata, y reflejan diferentes pasajes del sagrado Corán.

Los enormes gastos incurridos en la construcción del Taj Mahal llevaron a la ruina a Shah Jahan, provocando rencillas entre los posibles herederos.

Esa pugna fratricida la ganó su hijo Aurangzeb, quien ocupó el trono y permitió la vida al padre a cambio de mantenerse como prisionero en el Fuerte de Agra hasta su muerte.

Al ocurrir ésta en 1666, sus restos pasaron a acompañar a los de su amada esposa.

Esta maravillosa obra constructiva y del amor recibe un promedio de unos tres millones de turistas anualmente, tanto nacionales como extranjeros.

La filatelia la ha recogido en diferentes emisiones postales, destacando algunas de La India y de otros países.

La India emitió un valor para correo ordinario en el año 1967, en ocasión del Año Internacional del Turismo.

En la década del 90 del siglo pasado emitió varios aerogramas que presentan al Taj Mahal en el sello.

Y la más reciente es la de diciembre del 2004, cuando circuló un sello y una hojita filatélica, ambos con el mismo diseño en el que presentan a esta bella construcción de mármol en un fondo ocre que le resalta su belleza.

Esa hoja filatélica se caracteriza por mostrar errores en la perforación horizontal del sello.

Cuba emitió una hojita filatélica en 1989 en ocasión de la Exposición Filatélica Mundial India 89 y en ella se aprecia el Taj Mahal y también el correo por pontones a través de ríos.

Más tarde, en 2007, y como parte de una emisión de siete valores postales, aparece de nuevo el Taj Mahal como una de las nuevas maravillas del mundo en el sello por valor de 85 centavos, para franquear la correspondencia ordinaria para África y el Lejano Oriente.

Rusia emitió en 1992 un sello dedicado al pintor Vasili V. Verechagin, quien pintó entre 1974-76 al Taj Mahal con la técnica de óleo sobre lona, cuadro que se encuentra en la Galería Tetriakov de Moscú.

El complejo monumental aparece en todo su esplendor en la bandeleta que acompaña a esa estampilla postal.

En filatelia se llama bandeleta a una pieza similar a un sello de correos que se emite pegada al mismo pero carece de valor postal pues sólo contiene, de forma gráfica o escrita, información complementaria al tema tratado.

De mantenerse junta al sello original preserva su valor filatélico; si es separada de este carece totalmente de valor.

Japón, por su parte, también emitió un sello en el 2007, en ocasión de conocerse las llamadas nuevas maravillas del mundo moderno, en el cual aparece el Taj Mahal al fondo y un jinete con dos camellos frente al mismo.

Quienes no puedan visitar esta maravillosa obra que fuera declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1983, al menos tienen la posibilidad de admirarla y atesorarla a través de los diferentes materiales filatélicos que la reflejan.

(*) El autor es figura de mérito de la Federación Filatélica Cubana y colaborador de Prensa Latina.

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